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ثمانية أعوام في مصر.. سفير فنزويلا يرحل ويترك خلفه رسالة حب لشعب لا يُنسى

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ثمانية أعوام في مصر.. سفير فنزويلا يرحل ويترك خلفه رسالة حب لشعب لا يُنسى

بقلم: رامي السيد – النايل الإخبارية

 

في لحظة امتزجت فيها الدبلوماسية بالمشاعر الإنسانية، غادر سفير جمهورية فنزويلا لدى جمهورية مصر العربية، اللواء أ.ح ويلمر أومار بارينتوس فرنانديس، أرض مصر،

بعد ثمانية أعوام قضاها في القاهرة، كانت حافلة باللقاءات والملفات والجهود الدبلوماسية، وشهدت تطورًا لافتًا في مسار العلاقات المصرية الفنزويلية.

 

لكن نهاية المهمة الدبلوماسية لم تكن مجرد محطة بروتوكولية عابرة؛ فقد حملت كلمات السفير، بمناسبة انتهاء فترة عمله، جانبًا إنسانيًا لافتًا،

بعدما تحدث عن عدد من الملفات المرتبطة بفنزويلا وعلاقاتها الدولية والإقليمية، والقضية الفلسطينية، إلى جانب العلاقات التاريخية والمتنامية بين مصر وفنزويلا.

 

ثمانية أعوام ليست مجرد رقم في سجل دبلوماسي، وإنما سنوات من العمل والتواصل وبناء الجسور بين الشعوب.

 

وخلال هذه السنوات، لم تكن القاهرة بالنسبة للسفير مجرد محطة دبلوماسية يؤدي فيها مهامه الرسمية، وإنما تحولت إلى مساحة للتقارب والحوار،

ونافذة للتعرف عن قرب على مجتمع مصري عريق، يمتلك تاريخًا وحضارة وخصوصية إنسانية يصعب اختصارها في كلمات.

 

ولعل أكثر ما لفت الانتباه في كلمته، حديثه عن «الشعب المصري العظيم»، وهي عبارة تبدو للوهلة الأولى مجاملة دبلوماسية،

 

 

لكنها في سياق ثمانية أعوام من الإقامة والعمل تحمل دلالة إنسانية أكبر.

 

فالشعب المصري بما يتمتع به من أصالة وكرم وشهامة وقدرة على احتواء الآخر، يترك عادةً أثرًا يتجاوز حدود العلاقات الرسمية،

وهو ما جعل تجربة السفير في مصر مرتبطة، على ما يبدو، بذكريات إنسانية لا تقل أهمية عن الملفات السياسية والدبلوماسية التي تعامل معها طوال سنوات عمله.

لماذا قال السفير «الشعب المصري العظيم»؟

 

لأن الدبلوماسية الحقيقية لا تُقاس فقط بعدد الاتفاقيات والبروتوكولات واللقاءات الرسمية،

وإنما أيضًا بما تتركه الشعوب من أثر في نفوس من يعيشون بينها.

 

ومن هنا، جاءت كلماته عن مصر وشعبها لتؤكد أن العلاقات بين القاهرة وكراكاس لا تقتصر على العلاقات الرسمية بين الحكومات،

وإنما يمكن أن تمتد إلى علاقات أعمق بين الشعوب، تقوم على الاحترام المتبادل والتقارب الإنساني والمواقف المشتركة.

 

وفي حديثه عن القضية الفلسطينية، بدا واضحًا حضور القضية في الرؤية السياسية لفنزويلا، باعتبارها واحدة من القضايا التي تحظى باهتمام واسع في المنطقة،

وترتبط لدى كثير من الشعوب بمفاهيم الحرية والكرامة والعدالة وحق الشعوب في تقرير مصيرها.

 

أما العلاقات المصرية الفنزويلية، فقد أظهرت السنوات الماضية أهمية الحوار والتواصل في فتح مساحات جديدة للتفاهم،

رغم البعد الجغرافي واختلاف الظروف الإقليمية والدولية.

 

ثمانية أعوام في القاهرة تنتهي رسميًا، لكن العلاقات الإنسانية لا تنتهي بانتهاء مهمة سفير

 

قد يغادر الدبلوماسي منصبه، وقد تتغير مواقع المسؤولين، لكن ما تصنعه الشعوب من محبة واحترام وذكريات يبقى حاضرًا،

وربما يكون هو الأثر الأصدق الذي يحمله الإنسان معه حين يغادر بلدًا عاش فيه سنوات من عمره.

 

لقد جاء سفير فنزويلا إلى مصر في مهمة دبلوماسية، لكنه يغادرها وفي جعبته ذكريات ثمانية أعوام، وفي قلبه صورة لشعب وصفه بالعظيم.

 

وربما تكون تلك واحدة من أجمل الشهادات التي يمكن أن يحصل عليها دبلوماسي بعد ثمانية أعوام قضاها بين المصريين.

 

فالسفير قد يترك السفارة، لكن بعض الأوطان لا تترك من عاشوا فيها طويلًا… ومصر، بالنسبة لكثير ممن عرفوها عن قرب، ليست مجرد بلد يُغادر، بل ذكرى تبقى.



Ocho años en Egipto: el embajador de Venezuela se despide y deja un mensaje de cariño a un pueblo inolvidable

Por: Rami El-Sayed – Nile News Network

En un momento en el que la diplomacia se mezcló con los sentimientos humanos,

el embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante la República Árabe de Egipto,

General de División de Estado Mayor Wilmer Omar Barrientos Fernández,

dejó hoy suelo egipcio después de ocho años de servicio en El Cairo.

Fueron ocho años marcados por encuentros, expedientes diplomáticos,

esfuerzos y logros, durante los cuales las relaciones entre Egipto y Venezuela experimentaron un notable desarrollo.

Sin embargo, el final de su misión diplomática no fue simplemente una despedida protocolaria.

Las palabras pronunciadas por el embajador con motivo del término de su mandato estuvieron cargadas de un marcado componente humano,

al abordar diversos temas relacionados con Venezuela, sus relaciones con los países del mundo y de la región árabe,

además de la cuestión palestina y su importancia en la conciencia de los pueblos,

así como los históricos y crecientes vínculos entre Egipto y Venezuela.

Ocho años no son simplemente una cifra en un registro diplomático. Son años de trabajo,

comunicación y construcción de puentes entre pueblos.

Durante estos años, El Cairo fue para el embajador mucho más que una misión diplomática en la que desempeñar sus responsabilidades oficiales.

Se convirtió en un espacio de diálogo y acercamiento,

y en una ventana desde la cual pudo conocer de cerca a una sociedad egipcia profundamente arraigada en la historia y la civilización,

con una identidad y una particularidad humana difíciles de resumir en palabras.

Quizás lo que más llamó la atención de su discurso fue su referencia al «gran pueblo egipcio»,

una expresión que podría parecer, a primera vista, un simple gesto de cortesía diplomática, pero que,

después de ocho años de trabajo y convivencia en Egipto, adquiere una dimensión humana mucho más profunda.

El pueblo egipcio, con su autenticidad, generosidad, nobleza y capacidad para acoger al otro,

deja una huella que va más allá de las relaciones oficiales.

Y esa experiencia humana parece haber ocupado un lugar especial en los recuerdos del embajador,

junto a los numerosos asuntos políticos y diplomáticos que abordó durante sus años en El Cairo.

¿Por qué dijo el embajador «el gran pueblo egipcio»?

Porque la verdadera diplomacia no se mide únicamente por el número de acuerdos,

protocolos y reuniones oficiales, sino también por la huella que los pueblos dejan en el corazón de quienes viven entre ellos.

Desde esta perspectiva, sus palabras sobre Egipto y su pueblo reflejan que las relaciones entre El Cairo y Caracas no se limitan

a los vínculos oficiales entre gobiernos, sino que también pueden extenderse hacia relaciones más profundas entre los pueblos,

basadas en el respeto mutuo, el acercamiento humano y las posiciones compartidas.

En cuanto a la cuestión palestina, quedó de manifiesto la importancia que esta ocupa dentro

de la visión política de Venezuela, como una de las cuestiones que mantienen una presencia significativa en la región y que están vinculadas,

para numerosos pueblos, con conceptos como la libertad, la dignidad, la justicia y el derecho de los pueblos a determinar su propio destino.

Por su parte, las relaciones entre Egipto y Venezuela han demostrado durante los últimos

años la importancia del diálogo y la comunicación para abrir nuevos espacios de entendimiento,

a pesar de la distancia geográfica y de las diferencias existentes en los contextos regionales e internacionales.

Ocho años en El Cairo llegan oficialmente a su fin,

pero las relaciones humanas no terminan cuando concluye una misión diplomática.

Un diplomático puede abandonar su cargo y los funcionarios pueden cambiar de posición,

pero el afecto, el respeto y los recuerdos que los pueblos construyen permanecen,

y quizá constituyen el legado más sincero que una persona puede llevar consigo cuando abandona un país en el que vivió durante tantos años.

El embajador de Venezuela llegó a Egipto para cumplir una misión diplomática,

pero se marcha llevando consigo los recuerdos de ocho años y, en su corazón,

la imagen de un pueblo al que calificó de «grande».

Y quizás esa sea una de las más hermosas distinciones que puede recibir un diplomático después de ocho años de trabajo entre los egipcios.

Porque un embajador puede dejar la embajada,

pero hay países que nunca abandonan a quienes vivieron en ellos durante mucho tiempo.

Y Egipto, para muchos de quienes lo conocen de cerca, no es simplemente un país que se deja atrás… sino un recuerdo que permanece.

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